miércoles, 30 de octubre de 2013

Generan nubes marcianas en la Tierra

A primera vista, las nubes de Marte, pese a estar en una atmósfera cuya presión apenas llega al 1 por ciento de la atmósfera de la Tierra, las podríamos confundir con nubes terrestres: Algunas de las imágenes del cielo marciano, captadas por el vehículo robótico de superficie Opportunity de la NASA, muestran briznas de textura vaporosa y frágil a gran altitud, similares en apariencia a las nubes conocidas como cirros que a menudo vemos en el cielo terrestre.

Por lo que la comunidad científica sabe sobre la atmósfera marciana, estas nubes probablemente constan de cristales mayormente hechos de hielo de agua, o bien de dióxido de carbono. Pero es difícil determinar las condiciones precisas que dan lugar a estas nubes sin tomar muestras directamente de una nube marciana.

Unos investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Cambridge, Estados Unidos, han recurrido a la opción factible más similar a esa toma de muestras directa de una nube marciana: Generar en la Tierra nubes casi iguales a las de Marte.

Para conseguirlo, recrearon las condiciones marcianas dentro de una cámara artificial para generación de nubes. En el interior de esta cámara, de tres pisos de altura y emplazada en Alemania, ajustaron la temperatura y la humedad relativa para emular las condiciones existentes en bastantes zonas atmosféricas de Marte. En esencia, lo que hicieron fue generar nubes marcianas en la Tierra.

Cuan
do el equipo de Dan Cziczo, Profesor de Qu
ímica Atmosférica en el MIT, pudo crear las nubes a las bajas temperaturas que son típicas en Marte, descubrió que la formación de las nubes en tales condiciones requiere ajustar la humedad relativa de la cámara a un 190 por ciento, mucho mayor que la que necesitan las nubes terrestres para formarse. Lo descubierto en estos experimentos debería ayudar a mejorar los modelos convencionales de la atmósfera marciana, en muchos de los cuales se asume que las nubes en Marte requieren niveles de humedad similares a los de nuestro planeta.
Foto de Marte en la que se han representado algunas nubes. (Imagen: NASA)
El equipo llevó a cabo la mayor parte de los experimentos de su estudio en Karlsruhe, Alemania, donde hay unas instalaciones especiales, emplazadas en lo que en su día fue un reactor nuclear, y que luego fue transformado en la cámara de nubes más grande del mundo.

La cámara fue diseñada originalmente para simular y estudiar las condiciones atmosféricas en la Tierra. Pero Cziczo se percató de que, con los ajustes adecuados, la cámara también podía ser capaz de simular las condiciones atmosféricas en el Planeta Rojo. Para lograrlo, el equipo primero extrajo todo el oxígeno de la cámara, dejándola con nitrógeno y dióxido de carbono, los componentes más comunes de la atmósfera marciana. Luego Cziczo y sus colaboradores crearon una tormenta de polvo, bombeando para ello partículas finas similares en tamaño y composición al polvo mineral presente en Marte. Al igual que en la atmósfera terrestre, estas partículas actúan como núcleos de condensación sobre los cuales el vapor de agua se puede adherir para formar las partículas de las nubes.

Después de "sembrar" la cámara, término que en meteorología denota la inserción artificial de núcleos de condensación en condiciones ideales de formación de nubes, los investigadores ajustaron la temperatura, poniéndola primero en la más baja de las que todavía permiten la formación de nubes en la Tierra (alrededor de 60 grados centígrados bajo cero). A lo largo del experimento, siguieron reduciendo la temperatura hasta llegar al valor más bajo que permitía la cámara de simulación, unos 85 grados centígrados bajo cero (120 grados Fahrenheit bajo cero), una temperatura bastante normal en Marte.

Durante una semana, el grupo creó 10 nubes, las cuales tardaron unos 15 minutos en formarse cada una. La cámara está completamente sellada, por lo que los investigadores usaron un sistema de láseres que, al ser proyectados por el interior de la cámara, permiten detectar de manera inequívoca y detallada la formación de nubes. Esta estrategia de detección se basa en el hecho de que cualquier nube que se forme, por diminutas que sean sus gotas, esparce la luz láser, lo que permite medir el tamaño, número, y composición de las partículas de las nubes formadas.

Al analizar en el transcurso de los seis meses siguientes los datos registrados durante las sesiones del experimento, los investigadores encontraron que las nubes que crecieron a las temperaturas más bajas requirieron una humedad relativa sumamente alta para que el vapor de agua formara un cristal de hielo alrededor de una partícula de polvo.

lunes, 28 de octubre de 2013

Joe, el bebé dinosaurio, crecía dos metros en menos de un año

Investigadores estadounidenses han podido analizar el fósil de un bebé de Parasaurolophus, un dinosaurio que vivió hace más de 75 millones de años. Son los restos más jóvenes y completos de este animal encontrados hasta la fecha y han servido a los científicos para describir por primera vez cómo desarrolló la peculiar estructura ósea de su cabeza.

Los descubrimientos de este grupo de expertos del museo Raymond M. Alf de Paleontología y la Universidad de California, publicados esta semana en la revista PeerJ, han permitido, por primera vez entender exactamente cómo estos ejemplares desarrollan su inusual sombrero, señala a SINC Andrew Farke, uno de los autores del estudio.

Joe como los científicos han bautizado al bebé– medía unos dos metros cuando murió y podía caminar durante horas, explica el investigador del museo.

Los ejemplares de esta especie herbívora tenían un pequeño bulto de hueso que se transformaba en una cresta cuando se hacían adultos.

Además, Parasaurolophus crecía con una rapidez ridícula. El análisis microscópico de sus huesos revela que el animal pasaba de ser tan pequeño como un niño a medir dos metros en menos de un año, recalca Farke.
Tras años de análisis de Joe, los expertos han descubierto que la dirección del crecimiento del cráneo del Parasaurolophus es diferente a la de sus congéneres más cercanos. Comienza a desarrollar su cresta mucho antes y crece durante más tiempo. Esta alteración le permite tener ese cráneo tan característico, indica el investigador.

Las investigaciones no hubieran sido posibles si Kevin Terris, un estudiante de 17 años, no hubiera encontrado por causalidad el fósil en 2009.

El joven paseaba por el Monumento Nacional de Grand Staircase-Escalante, un parque natural del sur de Utah (EE UU) plagado de formaciones geológicas, cuando observó un pequeño saliente en una pared rocosa.
Terris comenzó a escarbar hasta lograr extraer la pieza que resultó ser el cráneo en miniatura de este dinosaurio. (Fuente: SINC)

Nuevo método para activar y desactivar genes con facilidad

Una nueva técnica permite activar o desactivar genes dentro de las células mediante la estrategia de controlar cuándo el ADN es copiado en ARN mensajero, un avance que podría permitir a los científicos entender mejor la función de esos genes.

La técnica, desarrollada por el equipo de Timothy Lu, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Cambridge, Estados Unidos, podría poner en funcionamiento circuitos de biología sintética más complejos que los logrados hasta ahora, con aplicaciones prácticas como por ejemplo hacer más fácil el diseño de células capaces de detectar una enfermedad, producir un fármaco, o monitorizar su entorno.

Lu es profesor de ingeniería electrónica y ciencias de la computación, así como de ingeniería biológica.

El nuevo método que Lu y sus colaboradores han desarrollado se basa en un sistema de proteínas virales que fueron empleadas no mucho tiempo atrás para modificar a voluntad los genomas de células bacterianas y humanas.

El nuevo sistema, que ya ha sido probado con éxito en células tan distintas como la humana y la de una levadura, debería ser mucho más fácil de usar que otros dos sistemas de control de transcripción recientemente desarrollados. Aunque estos son eficaces, el trabajo de diseñar y ensamblar las proteínas con ellos es caro y consume mucho tiempo.
La nueva técnica permite activar y desactivar genes dentro de células mediante el control de cuándo el ADN es copiado en ARN mensajero. (Gráfico: Christine Daniloff / iMol)
El hecho de que esta nueva técnica pueda ser usada para una regulación eficiente de la transcripción tanto en levaduras como en células mamíferas ya dice mucho de su gran versatilidad.

Lu está actualmente trabajando en construir circuitos biológicos sintéticos más avanzados para llevar a cabo aplicaciones tales como la toma celular de decisiones basada en varios estímulos captados del medio que rodea a una célula.

Las «lluvias de animales», como los peces o las ranas, tienen explicación científica

Recientemente ha aparecido una explicación del fenómeno que lo relaciona directamente con las trombas marinas.

«Corría el año 1991 y estábamos pintando el chalet de mi abuela en la sierra de Madrid cuando empezó a caer la típica lluvia de mediados de mayo sin tormenta, pero, de repente, uno de mis primos dijo: ¡Hay ranas en el tejado! y lo cierto es que estaba todo lleno. Cada dos metros había una rana pequeña y de color verde oscuro-negro».
Este comentario, de wawer185, es uno de los cientos que se pueden encontrar en los foros de la Red y está en directa relación con un curioso fenómeno que no deja indiferente a quien le sorprende: la «lluvia de ranas». Es más, la mayoría de los foreros que cuentan que han vivido una «lluvia de animales» se les tacha, según los comentarios, de «locos» o «mentirosos».
No obstante, la «lluvia de animales» no es tan extraña como parece. Además, se tiene constancia de este fenómeno desde el Antiguo Egipto.
La última «lluvia de animales» ha ocurrido en Colombia, donde cientos de peces cayeron de un árbol en el pueblo caribeño de Santo Tomás, vecino a la ciudad de Barranquilla, en plena procesión de Semana Santa.
Pero... ¿cuál es la explicación?
Recientemente ha aparecido una explicación científica del fenómeno de la lluvia de animales pequeños que lo relaciona directamente con las trombas marinas. El viento, a su paso, captura, entre otras muchas cosas, a pequeños seres vivos. Estos tornados pueden transportar a las criaturas hasta alturas significativas y, a veces, a través de largas distancias. Estos vientos arrasan con los animales y los dejan caer de manera concentrada en un punto concreto. Los animales que sufren las consecuencias de estas trombas suelen ser insectos, peces pequeños, o ranas. También se ha dado el caso de que el viento se topara con pequeños animales voladores a su paso, como pajarillos o murciélagos, que acabaron arrasados o muertos después del fenómeno.
Huellas antiguas
En la Edad Media, la repetición del fenómeno meteorológico en ciertas regiones llevó a la gente a creer que los peces nacían ya adultos en los cielos y, acto seguido, caían al mar. No obstante, no solo las ranas y los peces eran los preferidos por estas lluvias. En junio de 1880, en España se pudo contemplar una lluvia de codornices pequeñas sobre en Valencia. De hecho, es precisamente en el sur donde se tiene más constancia de estos fenómenos. En el año 2007 llovieron ranas pequeñas en El Rebolledo, en la zona de Alicante y, un año después, llovió peces y ranas en el Taperal de Beniganim, de nuevo, en Valencia.