domingo, 6 de octubre de 2013

Leer novelas de ficción es bueno para la empatía

Cuando en 2012 la escritora Louise Erdrich obtuvo el premio nacional de literatura de EE UU por su novela The round house, no sabía que su obra estaba contribuyendo a incrementar la empatía de sus seguidores. Este y otros títulos novelísticos han servido a dos investigadores estadounidenses para concluir que las lecturas de este género ayudan a las personas a identificar mejor las emociones ajenas.

Según el trabajo, publicado esta semana en la revista Science, este tipo de literatura permite apreciar el mundo desde otros puntos de vista e identificarse con los personajes, lo que afecta positivamente al desarrollo de las habilidades sociales.

Durante el ensayo, los investigadores dividieron a los participantes en tres grupos. Uno de ellos recibió un texto de ficción, otro uno de no ficción y el último ninguna lectura. Los investigadores, miembros del Nuevo Centro de Investigación Social de Nueva York (EE UU), seleccionaron las obras según los premios que habían recibido.

“Hemos utilizado diferentes tipos de textos”, indica a SINC David Comer Kidd, uno de los autores del estudio. “Seleccionamos extractos de los primeros capítulos de algunos libros que fueron finalistas de los Premios Nacionales de Novela o best sellers en Amazon, y algunas historias cortas de la colección de ganadores del Premio Henry en 2012”, añade.

"La novela de ficción supone un desafío para las convicciones de los lectores y les fuerza a penetrar en la mente de los personajes"

Los expertos hicieron tres pruebas posteriores, basadas en la Teoría de la Mente (TdM), que refleja el grado en que un individuo es capaz de percibir las emociones y los pensamientos de los demás.

Este modelo tiene dos componentes, una parte cognitiva y otra emocional. “La TdM cognitiva se refiere a nuestra habilidad para reconocer lo que otra gente piensa y cree acerca del mundo que les rodea”, explica Comer. La afectiva implica la apreciación de los sentimientos.

Dos de los ensayos determinaron ese desarrollo cognitivo de las habilidades sociales en los participantes. Uno es el test de los ojos de Baron-Cohen, que consiste en pedir a los sujetos que describan las emociones de la persona cuya mirada aparece en una fotografía. El otro es la prueba de reconocimiento de expresiones faciales, similar a la anterior, aunque en este caso las imágenes muestran un rostro completo.

Por último, los investigadores utilizaron el test de Yoni, utilizado para estimar también la capacidad de empatía emocional de los participantes, que requiere la deducción de los pensamientos y sentimientos de un personaje mediante unas mínimas pistas visuales y escritas.

“El hallazgo más importante es que una simple lectura corta de ficción literaria conlleva un incremento inmediato en los resultados de los test de la TdM”, explica el investigador estadounidense. “Este efecto fue igual de palpable en las personas que ya estaban familiarizadas con este tipo de textos y en aquellas que no solían leerlos”, concluye.

Según los autores, las personas que leen ficción literaria calibran los sentimientos de los demás con mayor precisión en comparación con los que leen no ficción, ficción popular, o nada en absoluto.
http://noticiasdelaciencia.com/not/8402/leer_novelas_de_ficcion_es_bueno_para_la_empatia/

Los mosquitos nos huelen mejor de noche

Hembra de mosquito Anopheles gambiae chupando sangre humana. (Foto: James Gathany / CDC)
Una investigación reciente revela que el principal vector (es decir, transmisor) de la malaria o paludismo en África, el mosquito Anopheles gambiae, es capaz de oler mejor por la noche las sustancias químicas del cuerpo humano que le sirven para identificarnos y localizarnos.

El equipo de Giles Duffield, Zain Syed y Samuel Rund, de la Universidad de Notre Dame en Indiana, Estados Unidos, se valió de técnicas proteómicas, fisiológico-sensoriales y conductuales para examinar la capacidad del mosquito para oler a lo largo de las 24 horas del día.

Los mosquitos que transmiten la malaria poseen una importante familia de proteínas para captación de olores. Los investigadores examinaron el papel exacto que tiene esa familia de proteínas en la regulación diaria de la sensibilidad olfativa en los mosquitos. Se cree que las proteínas de esa familia en las antenas del insecto y en partes de su boca tienen por función concentrar las moléculas de sustancias detectables por su olor y ayudar a transportarlas a los receptores olfativos propiamente dichos, permitiendo de ese modo una mejor identificación de los olores de interés.

El equipo de investigación ha descubierto que la abundancia de proteínas de ese grupo oscila a lo largo de un ciclo de 24 horas, sincronizado con el ciclo día-noche, y ha detectado en los órganos sensoriales del mosquito concentraciones de tales proteínas que por la noche son mayores que durante el día.


Este descubrimiento podría abrir el camino hacia nuevas estrategias con las que protegernos de estos insectos nocivos.

En la investigación también han trabajado Matthew M. Champion, John Ghazi, Cameron Houk y Matthew Leming, de la Universidad de Notre Dame, así como Nicolle Bonar, de la Queens University de Ontario, Canadá.

http://noticiasdelaciencia.com/not/8405/los_mosquitos_nos_huelen_mejor_de_noche/

Los objetos de hierro más antiguos conocidos se hicieron de metal extraterrestre

Cuentas de hierro extraterrestre extraídas de una tumba del Egipto predinástico. (Foto: Rob Eagle / UCL Petrie Museum)

No es ningún secreto que el primer hierro con el que trabajó el Ser Humano era el procedente de meteoritos y no el obtenido a partir de la minería. Sin embargo, ha habido bastante controversia sobre el origen del hierro con el que se fabricaron algunos de los objetos más antiguos hechos con ese material que se conservan en museos.

Ahora, un nuevo estudio corrobora lo indicado por investigaciones anteriores: Un conjunto de pequeños objetos de hierro comparables a las cuentas de un collar, descubiertos hace un siglo en una tumba del Antiguo Egipto, y custodiadas ahora en el Museo Petrie de Arqueología Egipcia, dependiente del University College de Londres en el Reino Unido, se hicieron a partir de meteoritos y no de mineral terrestre.

Estos objetos carismáticos, de más de 5.000 años de antigüedad, también anteceden en dos milenios a la aparición de las primeras técnicas de fundición del hierro. Así lo ha verificado el equipo de Thilo Rehren, del centro de investigación arqueológica que el University College de Londres mantiene en Catar (Quatar) en colaboración con la Autoridad de Museos de ese país.

Como resultado, los artesanos del metal tenían cerca de dos mil años de experiencia en trabajar hierro proveniente de meteoritos cuando la fundición del hierro fue introducida a mediados del segundo milenio antes de nuestra era.

Este conocimiento previo fue esencial para el progreso posterior de la fundición de hierro y de la producción de hierro a partir de mineral terrestre, permitiendo que para diversas aplicaciones este metal reemplazara al cobre y al bronce, que hasta entonces eran los principales metales utilizadoshttp://noticiasdelaciencia.com/not/8404/los_objetos_de_hierro_mas_antiguos_conocidos_se_hicieron_de_metal_extraterrestre/

El cambio climático global fue responsable de la mitad de los eventos meteorológicos extremos de 2012

Análisis recientes aportan nuevas evidencias del cambio climático causado por la humanidad presentes en media docena de eventos meteorológicos extremos de 2012. Así se expone en un informe confeccionado por 18 equipos de investigación de diversas partes del mundo.

Los autores del informe analizaron las causas específicas de 12 eventos meteorológicos extremos que ocurrieron en los cinco continentes y en el Ártico durante 2012.

Dicho informe ha sido publicado en el Boletín de la Sociedad Meteorológica Estadounidense (AMS). Tres científicos de la Administración Nacional estadounidense Oceánica y Atmosférica (NOAA) figuran entre los cuatro coordinadores principales del informe.

El estudio muestra que los efectos de las fluctuaciones naturales del clima y del tiempo meteorológico desempeñaron un papel importante en la intensidad y evolución de los eventos extremos de 2012. Sin embargo, en algunos eventos, los análisis revelaron evidencias incuestionables de que el cambio climático antropogénico, a través de la emisión de gases de efecto invernadero, también contribuyó de manera significativa a forjarlos.

Además de investigar las causas específicas de estos eventos extremos, los análisis redundantes de cuatro de ellos, que son un fuerte aumento de las temperaturas en Estados Unidos, el récord en el grado de deshielo del Mar Ártico, y las intensas lluvias en el norte de Europa y en la zona oriental de Australia, permitieron a los científicos comparar y contrastar las fortalezas y debilidades de sus varios métodos de análisis. A pesar de la distinta naturaleza de cada método, hay un considerable consenso entre sus valoraciones sobre el grado de responsabilidad del calentamiento global antropogénico en tales eventos extremos
http://noticiasdelaciencia.com/not/8406/el_cambio_climatico_global_fue_responsable_de_la_mitad_de_los_eventos_meteorologicos_extremos_de_2012/

martes, 1 de octubre de 2013

Hubo al menos dos culturas neandertales distintas coexistiendo

Se tiende a pensar en los neandertales como una sola colectividad, pero ahora un estudio nos brinda una fascinante revelación: Hubo al menos dos culturas neandertales distintas al mismo tiempo. Queda claro que los neandertales eran más complejos culturalmente que lo que se creía hasta ahora. A partir del análisis de distintos diseños de bifaces neandertales, se ha determinado que reflejan dos tradiciones culturales, las cuales existieron entre los neandertales que vivían en lo que hoy es el norte de Europa hace entre 115.000 y 35.000 años.

Los bifaces son rudimentarias herramientas prehistóricas de piedra (básicamente piedras talladas), con una forma que recuerda un poco a la de una almendra, talladas por sus dos caras y con aristas cortantes.

La arqueóloga Karen Ruebens, de la Universidad de Southampton en el Reino Unido, y autora del estudio, examinó concienzudamente el diseño de 1.300 herramientas de piedra originadas en 80 yacimientos arqueológicos neandertales en cinco regiones o países de Europa: Francia, Alemania, Bélgica, Gran Bretaña y los Países Bajos.

La investigación de Ruebens ha sacado a la luz nuevas evidencias de que existieron dos tradiciones o diseños diferentes para la fabricación de los bifaces, una en una región que hoy corresponde al sudoeste de Francia y Gran Bretaña, y la otra en Alemania y territorios adyacentes hacia el lado Este. Ambas tradiciones indican desarrollos completamente separados e independientes
Bifaces de distintos diseños, examinados por Karen Ruebens para su estudio. (Foto: Universidad de Southampton)

Además, Ruebens encontró un área, que engloba a la Bélgica y a los Países Bajos de hoy en día, que demuestra una transición entre las dos tradiciones anteriormente mencionadas.

La zona de transición indica un contacto entre los grupos diferentes de neandertales, lo cual es difícil de identificar, aunque se había hablado mucho de ello, especialmente en relación con sus contactos posteriores con grupos de humanos modernos. Esta área puede ser vista como un crisol de ideas por donde pasaron grupos nómadas de neandertales, tanto de la tradición del Este como de la del Oeste, influenciando cada uno de ellos a los diseños del otro, y dejando a su paso una variedad mayor de herramientas bifaces, tal como argumenta Ruebens.

Las distintas formas de fabricar un bifaz fueron transmitidas de generación en generación durante un tiempo lo bastante largo como para que pudieran integrar de forma hoy visible el registro arqueológico. Esto indica un sólido mecanismo de aprendizaje social dentro de estos dos grupos y dice mucho de la estabilidad y la capacidad de interacción de las poblaciones de neandertales.

Descubren un inusual cráneo de simio fosilizado en China

El hallazgo y posterior análisis de un cráneo de simio fosilizado en China ha culminado con la constatación de que corresponde a un individuo muy joven de la especie Lufengpithecus lufengensis. El estado de preservación del nuevo cráneo es excelente.
Los cráneos de individuos muy jóvenes de simios y homínidos son extremadamente escasos en el registro fósil, sobre todo de los más jóvenes. El cráneo estudiado por el equipo de la antropóloga Nina Jablonski, de la Universidad Estatal de Pensilvania, en University Park, Estados Unidos, es sólo el segundo cráneo relativamente completo de un individuo inmaduro en el registro fósil de los simios de esa parte del mundo en todo el Mioceno (la época que va desde hace aproximadamente 23 millones de años hasta hace 5 millones), y ambos cráneos fueron descubiertos en la provincia china de Yunnan, datando del Mioceno Tardío.
En parte debido a dónde y cuándo vivió el Lufengpithecus, éste es mayormente considerado como perteneciente al linaje del orangután, hoy en día confinado en el sudeste de Asia pero que se sabe que en el Pleistoceno tardío también vivió en el sur de China. Sin embargo, tal como advirtieron los investigadores, el cráneo muestra pocas similitudes con los de los orangutanes actuales, y en particular, no muestra ninguno de los que son considerados los rasgos clave para identificar un cráneo de simio como perteneciente a un orangután. El Lufengpithecus, por tanto, parece representar a uno de los últimos supervivientes de un linaje de simios euroasiáticos.

El cráneo analizado. (Foto: Xue-Ping Ji, Instituto de Reliquias Culturales y Arqueología de Yunnan)
En la investigación también han trabajado Xue-Ping Ji del Instituto de Reliquias Culturales y Arqueología de Yunnan en China, Jay Kelley de la Universidad Estatal de Arizona en Estados Unidos, Denise Su del Museo de Historia Natural de Cleveland en Ohio, en el mismo país, y especialistas de otras instituciones.
http://noticiasdelaciencia.com/not/8373/descubren_un_inusual_craneo_de_simio_fosilizado_en_china/

jueves, 26 de septiembre de 2013

A por el genoma del hombre de Atapuerca


Secuenciado el ADN de un fósil de oso hallado junto a los homínidos en este yacimiento de hace 400.000 años


Fósil de oso del que se extrajo el material genético. / Javier Trueba (MADRID SCIENTIFIC FILMS)


Los fósiles de los homínidos de la Sima de los Huesos, en el yacimiento de Atapuerca (Burgos), de hace unos 400.000 años, forman la mayor colección del mundo de restos humanos del pleistoceno medio. Y, hasta ahora, el ADN más antiguo recuperado en zonas templadas, es decir, no congelado en altas latitudes, ronda los 100.000 o 120.000 años. Es una distancia grande. Pero los científicos la han superado de un salto con un importante avance técnico que puede tener enormes implicaciones en paleontología humana. Un equipo internacional, que incluye investigadores españoles, ha logrado secuenciar el genoma mitocondrial a partir de los pequeños fragmentos de ADN obtenidos en muestras de un hueso de oso de los que aparecen mezclados con los fósiles de homínidos.
Con esta nueva técnica, el genoma de aquellos preneandertales parece estar cada vez más cerca. “Esperamos que la metodología que presentamos aquí ayudará a recuperar secuencias de ADN antiguo de otros organismos del Pleistoceno Medio. Los fósiles de la Sima de los Huesos están en el objetivo de tales esfuerzos”, escriben Jesse Dabney y sus colegas en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias (EE UU) en la que presentan esta semana el genoma mitocondrial completo de aquellos antepasados de los osos de las cavernas.
Se trata del ADN más antiguo recuperado en zonas no congeladas
“Sí, claro que soy optimista respecto a la posibilidad de obtener ADN de los fósiles humanos de la sima; si lo hay en los huesos de oso lo puede haber en los huesos humanos contemporáneos de aquéllos; lo que hemos logrado ahora con el ADN de oso no era factible hace muy poco tiempo”, comenta Juan Luis Arsuaga, codirector del yacimiento de Atapuerca y uno de los autores de la nueva investigación. “Y el ADN de los humanos de la sima, mitocondrial también, nos permitiría conocer su relación exacta con los neandertales, con los humanos modernos y con los antepasados comunes”.
En muestras de hielo del Ártico se habían recuperado ya fragmentos de ADN de plantas y de invertebrados de hace unos 800.000 años y el pasado junio se presentó un borrador de genoma de huesos de caballo de entre 560.000 y 780.000 años que se habían conservado en permafrost, en el norte de Canadá. Pero en climas más templados, el ADN se conserva mal y, hasta ahora, no se había logrado sobrepasar los 100.000 o 120.000 años. El problema es que el ADN se degrada fragmentándose.
La paleontóloga Nuria García extrae un fósil en la Sima de los Huesos del yacimiento de Atapuerca (Burgos). / javier trueba (madrid scientific films)
La paleontóloga Nuria García extrae un fósil en la Sima de los Huesos del yacimiento de Atapuerca (Burgos). / javier trueba (madrid scientific films)
“Solo cantidades traza de ADN sobreviven ocasionalmente a la descomposición de la materia orgánica durante mucho tiempo tras la muerte de un organismo”, explican los investigadores. Sin embargo, “la recuperación de estas moléculas de ADN antiguo resulta muy difícil por su pequeño tamaño”, añaden en su artículo.
Ahora, estos científicos, liderados por Jesse Dabney, del departamento de Antropología Evolutiva del Instituto Max Planck (Alemania) y con la participación de la destacada autoridad mundial en ADN antiguo Svante Pääbo, han desarrollado la metodología que les permite trabajar con fragmentos diminutos de ADN (de solo 30 bases, las letras químicas de los genes) y recomponer el genoma de la mitocondria (orgánulo de la célula) que tiene unas 16.000 bases. Además, obtienen suficientes copias como para obtener resultados de alta fiabilidad. En esto, puntualiza Arsuaga, la bioinformática es fundamental.
Estos resultados “demuestran que el ADN puede sobrevivir cientos de miles de años fuera del permafrost y abre la perspectiva de lograr que más muestras de este período sean accesibles a los estudios genéticos”, escriben los investigadores en Proceedings. Arsuaga está seguro de que otros equipos lo van a intentar ahora con otros fósiles.
En cuanto al ADN del núcleo de la célula, el que daría la información clave sobre los caracteres de los individuos, de fósiles tan antiguos… “No lo sé, hoy por hoy nadie lo ha logrado”, contesta Arsuaga con prudencia. También advierte que el paso de trabajar con ADN antiguo de osos y de humanos no es tan fácil como podría parecer porque, en el caso de los humanos, los científicos tienen que afrontar el problema de la posible contaminación de las muestras, lo que exige unos protocolos muy estrictos de manipulación en laboratorio, mientras que el ADN de oso no es precisamente corriente en el entorno.
El hallazgo de estas moléculas es muy difícil por su pequeño tamaño
Los restos de oso (ursus deningeri) en Atapuerca son muy abundantes en la Sima de los Huesos, donde se conservan fragmentos de más de 200 esqueletos. Parte de ellos están en el mismo nivel del yacimiento que los restos de al menos 28 humanos rescatados hasta ahora. Tenían un tamaño similar al oso pardo actual y eran antepasados de los osos de las cavernas, animales enormes que se extinguieron hace unos 28.000 años. El análisis de su genoma mitocondrial muestra que el ursus deningeri es una divergencia temprana del linaje al que pertenecen todos los osos de las cavernas de Europa occidental en el pleistoceno tardío, concluyen Dabney y sus colegas.
“El ADN mitocondrial es óptimo para sacar el árbol evolutivo de las especies”, concluye Arsuaga, catedrático de Paleontología de la Universidad Complutense de Madrid y director del Centro de Investigación sobre la Evolución y Comportamiento Humanos (de la Complutense y del Instituto de Salud Carlos III). Del mismo centro son investigadoras otras dos autoras del artículo de Proceedings: Cristina Valdiosera y la experta en osos Nuria García.
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/09/09/actualidad/1378748607_522468.html